Salud y bienestar, los ejes de una nueva forma de edificar

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“El envejecimiento de la población incide en el diseño, construcción y rehabilitación de viviendas para satisfacer a una población de más edad que quiere vivir en sus hogares el máximo tiempo posible manteniendo el control de sus vidas”

“Los profesionales del sector de la construcción, de la medicina y del bienestar tenemos que trabajar juntos para construir viviendas más accesibles y adecuadas”

“Los edificios y viviendas deben estar preparados para garantizar una correcta calidad del aire interior, ser accesibles, tener una buena iluminación, unos elevados niveles de confort acústico y térmico, así como soluciones de domótica y TIC que faciliten la teleasistencia”

Valladolid acoge entre hoy y mañana, 19 y 20 de febrero, el Congreso Internacional Life Hábitat, una iniciativa en la que profesionales del sector de la construcción, de la salud y del bienestar debatiremos con el objetivo de buscar y proponer soluciones que permitan cuidar y mejorar el bienestar de las personas en los diferentes espacios en los que vivimos y desarrollamos nuestro día a día.

El diseño de ciudades saludables, la calidad del aire y la contaminación acústica serán algunos de los temas analizados en el congreso desde el punto de vista de la ciudad y los entornos. Sin embargo, me gustaría poner el foco en este artículo en cómo el envejecimiento de la población está incidiendo en el diseño, construcción y rehabilitación de viviendas para satisfacer a una población de más edad y que quiere vivir en sus hogares el máximo tiempo posible manteniendo el control de sus vidas.

Tal y como recoge el libro titulado "Viviendas para personas mayores en Europa. Nuevas tendencias para el siglo XXI" editado por la Fundación Pilares para la autonomía personal, la necesidad de vivir el mayor tiempo en casa está motivada por un nuevo perfil de persona mayor, sobre todo de los que están llegando a la edad de jubilación, caracterizado por tener un alto nivel de estudios, unas pensiones más elevadas, unos modelos de ocio más sofisticados y una mayor conciencia de sus derechos que “les llevan a rechazar la entrada en modelos de alojamiento institucionales como residencias o centros para mayores”.

Satisfacer las demandas de este colectivo de la población implica que los profesionales del sector de la construcción, de la medicina y del bienestar tengamos que trabajar juntos para construir viviendas más accesibles y adecuadas, al tiempo que rehabilitamos las ya existentes evitando que las personas se tengan que mudar cuando se hagan mayores. Y siempre garantizando que las viviendas estarán adaptadas para la provisión de cuidados y apoyos en casa cuando haya situaciones de dependencia.

Seguridad, confort y accesibilidad

Para conseguirlo, los edificios y viviendas deberán estar preparados para asegurar una correcta calidad del aire interior, ser accesibles, tener una correcta iluminación y unos elevados niveles de confort acústico y térmico que, junto con los sistemas de protección contra el fuego y contra inundaciones adecuados, ayuden a mejorar la salud de sus habitantes y garanticen su bienestar.

Además, las viviendas deben incorporar soluciones de domótica y TIC para dar la máxima autonomía a las personas mayores, erigiéndose como elementos imprescindibles gracias a los beneficios que aportan. De este modo, los hogares tienen que empezar a diseñarse y construirse incorporando la tecnología que permite una teleasistencia avanzada pero también con detectores de presencia, de humo, gas, sistemas de apertura de puertas, videoatención o control de constantes vitales. Y todo ello unido a interfaces accesibles, asistentes de voz o sistemas de mensajería instantánea.

También es interesante destacar los nuevos tipos de edificios y viviendas que están construyéndose por toda Europa para esta fase de la vida como son las viviendas compartidas, las viviendas comunitarias, las viviendas colaborativas o cohousing, así como los apartamentos con servicios que facilitan que las personas puedan continuar viviendo a pesar de necesitar cuidados y atención profesional.

Adaptación del parque de viviendas

No nos podemos olvidar, como decía antes, de la necesidad de desarrollar una política de rehabilitación y adaptación del parque de viviendas existente. Según el libro Viviendas para personas mayores en Europa. Nuevas tendencias para el siglo XXI más de un 95% de la población mayor española vive en su propia casa y la mayoría es propietaria de la misma. No obstante, cerca de un 40% de estas viviendas tienen problemas de accesibilidad importantes al carecer de ascensor, salvaescaleras o rampas. Y debemos resolver estas carencias.

Conseguirlo es un reto social. Pero también económico. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España pasará en 15 años de tener un 19% de su población mayor de 65 años a un 25%, lo que irá unido a que el número de personas mayores de 80 años se incrementará en un millón de personas. Esto implicará un incremento del gasto en departamentos como el de Sanidad, que tendrá que asumir una inversión más elevada para poder atender a una parte de esta población en camas de hospitales, en centros para mayores concertados o en la prestación de una mayor atención médica presencial para una población más envejecida.

El sector de la construcción, en colaboración con los de la medicina y el bienestar, puede ayudar a minimizar este más que previsible aumento del gasto al retardar, e incluso evitar, la entrada en los centros sanitarios por medio de la construcción de nuevas viviendas o adaptación de las ya existentes a las necesidades de sus ocupantes.

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